Las malas prácticas de pesca, los químicos y metales pesados vertidos al mar ponen en peligro a estos cetáceos que sobreviven en la Isla Norte de Nueva Zelanda, de donde son endémicos.
El animal cuyo nombre científico es Cephalorhynchus hectori maui se encuentra incluido en la lista roja de las especies en peligro de extinción.
“No nos podemos permitir cometer errores. Debemos acabar con todas las amenazas a su hábitat para que la población se estabilice y se recupere”, señaló Rebecca Bird, directora del programa Marino del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
Nombrado por los maoríes Tutumairekurai (morador del mar), este cetáceo está considerado como el más pequeño de los delfines marinos, llega a medir hasta 1,4 metros, su aleta es redondeada, el hocico pequeño y tiene marcas en el rostro parecido al de los osos pandas.
Las crías tienen el tamaño de un gato
Las crías, que tiene el tamaño de un gato, mueren por las heridas que les causan las hélices de los barcos.
Por todo ello, los ecologistas quieren que se retiren las redes de pesca del hábitat del delfín de Maui, aunque Bird enfatizó que su organización no exige a los pescadores a que pongan fin a su actividad sino que cambien sus métodos de faenar.

El delfín de Maui, llamado por los maoríes "Tutumairekurai" ("morador del mar"), está considerado raro por los expertos a causa de su escaso número y por ser los más pequeños dentro de la familia de los delfines marinos.
Viven en comunidades y los adultos pasan la mayor del tiempo alimentándose de peces y calamares, que localizan emitiendo sonidos de alta frecuencia que rebotan en los objetos y animales circundantes.
Los más jóvenes juegan con las algas, hacen burbujas en el mar, piruetas en el aire o simplemente se persiguen o pelean con otros compañeros, creando un espectáculo para los turistas de la zona.
El hombre, su mayor depredador
Aunque su depredador natural es el tiburón, el mayor enemigo del delfín de Maui es el ser humano, que casi ha acabado con su población por la pesca, la minería, el desarrollo costero, la contaminación y el cambio climático, entre otros factores.
Los productos químicos como el DDT y los metales pesados vertidos al mar son potencialmente peligrosos para la reproducción y las sustancias que vierten los buques petroleros causan cáncer en estos mamíferos marinos, acotó Bird.
Pero la principal causa de muerte son las redes de los pescadores en la que se quedan atrapados sin poder emerger a la superficie para respirar.