Defensores de los derechos de los animales salvaron a más de 1.000 perros destinados para la venta a restaurantes de lujo en el sur del país asiático, reveló hoy miércoles la prensa local.
El pasado lunes, activistas de la ciudad de Chongqing, ayudaron a la Policía de la región a detener un camión que transportaba un millar de canes de diferentes razas para su posterior utilización en la elaboración de platos chinos.
El vehículo se dirigía a la provincia de Cantón, pero tuvo que frenar después de varias horas de persecución organizada por decenas de carros particulares. Muchos de los perros liberados estaban en condiciones físicas deplorables y tuvieron que ser asistidos por veterinarios.
La ingesta de la carne canina es una tradición culinaria muy arraigada en algunos países de Asia, incluida la provincia china de Cantón. A pesar de los llamados de organizaciones de derechos de los animales, las autoridades del gigante asiático eluden prohibir la práctica.
El rescate atrajo la mirada de diarios y televisiones chinas porque ecologistas y defensores de los animales bloquearon durante 15 horas una concurrida autopista a las afueras de Pekín, en una de sus primeras campañas “agresivas” en China.
Activistas en acción
Todo comenzó cuando uno de ellos, apellidado An, vio pasar el camión en las afueras de Pekín y decidió cortarle el paso para acto seguido informar desde su microblog a otros activistas.
Entre los que acudieron inmediatamente al lugar se encontraba Qin Xiaona, director de la Asociación para el Bienestar de los Animales de la Capital (CAWA), la organización que se atribuyó un rescate en el que, según la prensa pequinesa, también participaron extranjeros e incluso celebridades chinas.
Sin embargo, no todos se mostraron de acuerdo con la medida, ya que en China, aunque el consumo de carne de perro es minoritario no es ilegal, y es popular en algunas regiones, como Cantón o las zonas de etnia coreana en la frontera con Corea del Norte.
¿Por qué salvar animales?
Entre los críticos al rescate ha despuntado un internauta llamado Zhu Guangbing, quien en su popular microblog ha asegurado que va a mostrarse tan “radical” como los ecologistas y va a matar desde el 1 de junio un perro cada día “para protestar contra la hipocresía”, a menos que quienes salvaron a los canes pidan perdón.
Zhu, cuyas palabras han calentado el debate en los foros chinos, se queja de que los ecologistas malgastan el dinero en salvar animales en lugar de usarlo para ayudar a personas con problemas, ya que en el rescate de los 520 perros se pagó 17.000 dólares al camionero que los transportaba.
Zhu admite que su comportamiento es algo extremo, aunque aduce que “el de los ecologistas en realidad lo fue más” ya que bloquearon la autopista, poniendo en peligro muchas vidas.
“¿Por qué no va a poderse comer, si comemos cerdo o cordero?”, defiende una empleada del restaurante “Carne Sabrosa de la Luz del Sol”, uno de los más famosos de Cantón por ofrecer carnes exóticas, y donde han comido incluso los líderes de Corea del Norte (país en el que, como su vecino del sur, el perro es un plato de lujo).
Mascotas de “consumo humano”
El debate fluye en los foros de internet chinos, mientras el diario oficial “Global Times” lamenta que no haya un marco legal que distinga claramente entre mascotas y animales para el consumo humano.
Cualquier animal, incluidos los perros o gatos domésticos, puede ser sacrificado o cocinado sin que la ley contemple castigos, por lo que en China de vez en cuando se difunden noticias o rumores sobre redes de “secuestradores” de mascotas para restaurantes.
La polémica resurge cinco años después de la campaña que los defensores de los animales lanzaron cuando epidemias de rabia fueron atajadas por gobiernos locales con matanzas indiscriminadas de miles de perros.
En aquella ocasión -que coincidió, curiosamente, con el Año del Perro en el calendario chino- las protestas llevaron incluso al presidente chino, Hu Jintao, a pedir públicamente a gobiernos locales que detuvieran aquellos masivos sacrificios, en un país donde tener perros como mascota es cada vez más popular e incluso, en grandes ciudades, un símbolo de estatus social.





